El Sistema Solar está formado por ocho planetas grandes que giran alrededor del Sol y otros pequeños. La Tierra es uno de ellos. Todos tienen un origen incierto y describen sus vueltas en órbitas elípticas de forma variable y original. Se desplazan a velocidades diferentes. Algunos se ven, a simple vista, desde la Tierra como una luz estable diferente a las que emiten las estrellas.
La galaxia Vía Láctea
A las galaxias las forman millones de estrellas. Su denominación viene del griego, significa "de leche o lácteo". Durante las noches despejadas y sin luz, observamos la zona central de nuestra galaxia. Es alargada en el cielo y sobre su oscuridad sobresale con un color blanquecino, casi lechoso que lo atraviesa. Nuestra Vía Láctea está compuesta por billones de estrellas. A ella pertenece nuestro Sistema Solar y por lo tanto, el Planeta que habitamos.
Los planetas
La teoría más aceptada acerca de sus orígenes fue expuesta por Chamberlin y Moulton. Afirman que el sistema planetario se inicio con el sucesivo desprendimiento de materia incandescente, desde el sol.
Planetas: son todos los astros sólidos o gaseosos que giran alrededor de una estrella y brillan por su reflejo.
Asteroides, cometas y meteoroides son cuerpos menores que también tienen al Sol como astro principal. Los asteroides son rocosos o metálicos de distinto tamaño. La mayoría están en órbita en el Cinturón Principal, entre Marte y Júpiter, otros están más allá de Saturno. Cuando se desvían y se caen sobre la Tierra se los llama meteoritos.
Los planetas enanos
Esta nueva categoría fue introducida por la Unión Astronómica Internacional (IAU) en agosto de 2006, para diferenciar una clase de cuerpos celestes, que no son ni planetas, ni estrellas, ni asteroides. Desde entonces, Plutón ya no se considera un planeta, sino un planeta enano (como Ceres, Eris, Makemake y Haumea).
